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LLUVIAS DE JUNIO Y JULIO DAN NUEVA VIDA AL CORDERO DEL SECANO DE LA REGIÓN DE O’HIGGINS.

Tras años de dura sequía, en los que la tierra reseca daba el tono predominante del paisaje, por estos días el verde es el color que prima en las praderas del Secano de la Región de O’Higgins. Las lluvias de junio y julio fueron una verdadera bendición para los productores ovinos de zonas como La Estrella, Marchigüe, Lolol, Pumanque, entre otras, cuyos planteles ovinos venían sufriendo hace años por la falta de agua.

“La sequía ya lleva una década, pero fue interrumpida en 2017, cuando tuvimos lluvias. Luego de eso, los dos años siguientes fueron muy duros. Por la falta de praderas nuestros animales no alcanzaban el peso ideal y teníamos que recurrir al forraje, pero como todos lo necesitaban, el precio estaba muy alto. Por eso esta agua es una verdadera bendición que nos ayuda mucho para lo que viene”, explica Juan Fuentes, Consultor de Indap, quien trabaja con productores de Litueche y Navidad.
A la fecha, según datos de Agroclima.cl, en estaciones de Cardenal Caro y Colchagua arrojan precipitaciones que van entre los 300 y 450 milímetros, cifras que superan a toda el agua caída el año pasado.

“A fines de mayo teníamos un déficit de 90% respecto a un año normal, pero tras las lluvias mejoró muchísimo. En Rancagua tenemos un déficit de 17%, en Cachapoal de 25%, en Colchagua de 15% y un aumento importante, con superávit, en la zona de Cardenal Caro. Por ejemplo, en La Estrella tenemos un 5% más. Los embalses están a un 60-80% de su capacidad, por lo tanto, tenemos la esperanza que se van a llenar al 100% a final de la temporada”, explica el Seremi de Agricultura de la Región de O’Higgins, Joaquín Arriagada.

El Seremi, en todo caso, aclara que aún no se puede cantar victoria. “Pese al agua caída, seguimos en sequía”, asegura.

Si bien las lluvias son una buena noticia para todos los sectores y rubros, son especialmente bien recibidas por los productores ovinos que participan en el programa Cordero Saludable, ejecutado por la Facultad de Ciencias Veterinarias y Pecuarias de la Universidad de Chile y financiado por el Fondo de Innovación para la Competitividad del Gobierno Regional de O’Higgins. El proyecto, que busca difundir las virtudes del cordero del secano, se vio muy afectado por la sequía.

“Como proyecto esta lluvia nos alegra sobremanera, porque la escasez de agua estaba dificultando que los corderos llegaran sin problemas a su peso óptimo de 35 kilos. En el secano el agua es vida y ahora no sólo habrá praderas de mayor calidad y cantidad, sino que las napas y los pozos recuperarán parte del volumen perdido, lo que sin duda es una buena noticia para la ganadería, pero principalmente, para los habitantes de este territorio”, explica José Acosta, veterinario de la Universidad de O’Higgins y profesional del proyecto FIC. Acosta explica que las praderas, alimentadas por las lluvias, son cruciales para que el cordero de O’Higgins exprese todas sus cualidades gastronómicas. “la pradera natural es la base de la alimentación de los ovinos; de esta manera la madre -oveja- cuenta con la leche necesaria para que el cordero logre una tasa de crecimiento diario, que le permita llegar a un peso de 35 kilos en cuatro meses y medio. De esta manera, la carne alcanza la infiltración de grasa exacta, otorgándole ese sabor especial que lo está posicionando en la categoría de producto Premium”, señala Acosta.

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